Uno de los tres niños que habían caído a un pozo séptico de casi 4 metros de profundidad, en la localidad de Pozo Hondo, provincia de Santiago del Estero, no se recuperó de las lesiones sufridas y dejó de existir en el hospital en el que era asistido.
Se llamaba Owen Carabajal, y el deceso se contabilizó al sufrir un ataque cardíaco, de acuerdo a lo informado por personal de la Policía que tomó cartas en el lamentable episodio.
Sobre el tema se supo que tenía líquido en los pulmones, que con el correr de las horas le diagnosticaron muerte cerebral, y finalmente se produjo el ataque cardíaco. (R.A.A)
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