Por REDACCIÓN
MORTEROS (Por Miguel Peiretti).-Hay historias que el tiempo no hace más que agigantar, y en Morteros tenemos el privilegio de resguardar una de las más hermosas del fútbol mundial. Ocurrió en febrero del año 2000, bajo el intenso calor de nuestro verano, cuando las canchas del club Tiro Federal y Deportivo Morteros cobijaron los últimos destellos de la infancia argentina del jugador más grande de todos los tiempos: Lionel Andrés Messi.
Por aquellos días, "La Pulga" era simplemente un chico menudito de la categoría 1987 de Newell's Old Boys de Rosario, cuentan quienes lo albergaron que era muy tímido y disfrutaba de los paseos en bicicleta por las calles de la ciudad. Tenía apenas 12 años y le faltaban unos meses para cumplir los 13. Faltaba muy poco para que aquel 17 de septiembre del mismo año su vida cambiara para siempre con su viaje definitivo a España. Pero antes de cruzar el Atlántico, su hoja de ruta tuvo una parada grabada a fuego en el corazón de nuestra ciudad.
El misterio de la '9' y un batacazo histórico de Pujato
Quienes estuvieron aquellas jornadas en "El Argentinito" recuerdan haber visto a un zurdo indomable que gambeteaba a dos o tres rivales en una baldosa. Sin embargo, recuerdan una particularidad que hoy parece un mito urbano: Messi no usó la camiseta número 10, sino la 9 en la espalda. Pese al dorsal de centrodelantero, Leo manejó los hilos de un Newell's arrollador que llegó invicto a la gran final de la Copa de Oro.
El destino, que suele ser un guionista extraordinario, cruzó en el partido decisivo a la "Lepra" contra Sportivo Matienzo de Pujato, el mismísimo club de origen del pueblo natal de un joven que, 22 años después, guiaría a Messi a tocar el cielo en Qatar como director técnico de la Selección: Lionel Scaloni. Si bien Scaloni ya era mayor y jugaba en Europa en ese momento, los chicos de su amado club de la infancia le terminaron ganando un partidazo histórico por 3 a 2 al Newell's de Messi, consagrándose campeones en suelo morterense. Una derrota que dolió en el momento para el pequeño Leo, pero que con los años se transformó en una hermosa casualidad del destino futbolístico.
Más allá de haber sido su equipo el sub campeón del torneo, Messi implacable anotó un total de 8 goles, una cifra que le alcanzó para consagrarse de forma indiscutida como el máximo goleador del campeonato, siendo además distinguido como el mejor jugador del certamen, coronando una semana inolvidable donde el público morterense vio nacer el mito antes que el resto del planeta.
El tesoro en la pared de Barcelona
La verdadera magnitud del impacto que causó Morteros en el astro rosarino salió a la luz gracias a la perspicacia de los propios vecinos de la ciudad. Años más tarde, la revista El Gráfico sacó a la luz imágenes de la primera entrevista formal que le hicieron a Messi en España, cuando apenas tenía 16 años y vivía en la pensión de La Masía del FC Barcelona.
En la foto de su habitación, rodeado de afiches de ídolos de elite y recuerdos europeos, llamó poderosamente la atención un objeto colgado al lado de su cama. Amigos de esta casa periodística miraron con lupa la imagen y el corazón les dio un vuelco: colgado nítidamente de la pared blanca estaba el banderín oficial azul y blanco de Tiro Federal de Morteros [desdeaca.info] que la dirigencia blanca le había entregado en febrero del 2000.
Aquel retazo de tela fue uno de los pocos recuerdos que el pequeño Leo decidió meter en su valija al emigrar de Argentina, manteniéndolo como un amuleto en sus años más difíciles y solitarios en Cataluña.
Un misterio que descansa en la intimidad del '10'
Tras el debut en primera, sus múltiples Balones de Oro, sus mudanzas en Barcelona, París y su actual vida en Miami, el rastro público de ese objeto se perdió. Aunque Messi hoy tiene un espacio exclusivo en el Museo del Barcelona y una enorme colección privada en su casa, el destino actual de ese banderín pertenece estrictamente al ámbito de su intimidad familiar. ¿Estará guardado en una caja de recuerdos de la infancia o descansará en alguna vitrina secreta junto a sus máximos trofeos mundiales?
Lo único seguro es que la historia de amor entre el capitán de la Selección y nuestra ciudad no terminó en el siglo pasado. El lazo se volvió institucional y solidario en el año 2013, cuando la Fundación Leo Messi se transformó en madrina y auspiciante activa de "El Argentinito", devolviéndole al torneo infantil de Tiro Federal el apoyo a los chicos que alguna vez él mismo recibió.
Cada vez que ruede una pelota en los veranos de Morteros, los chicos jugarán sabiendo que por esas mismas tierras caminó un Dios del fútbol con la '9' en la espalda, un banderín bajo el brazo y un bolso lleno de sueños.