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Locales Lunes 7 de Septiembre de 2026

En el Día del Metalúrgico, Oesquer afirmó que "los salarios han quedado por debajo de la línea de pobreza"

El secretario General de la UOM Rafaela trazó un duro panorama para los trabajadores del sector, marcado por la caída de la actividad, el avance de las importaciones y la pérdida de puestos laborales. Cuestionó además la última paritaria.

Agrandar imagen Roberto Oesquer lamentó que la situación institucional de la UOM impida a la Seccional organizar sus habituales actividades sociales y deportivas por el Día del Metalúrgico.
Roberto Oesquer lamentó que la situación institucional de la UOM impida a la Seccional organizar sus habituales actividades sociales y deportivas por el Día del Metalúrgico. Crédito: ARCHIVO

En el Día del Metalúrgico, los trabajadores del sector atraviesan un escenario complejo, condicionado por la caída de la actividad industrial, el avance de las importaciones y un deterioro del poder adquisitivo que, según advierte la conducción de la UOM Seccional Rafaela, se profundizó durante los últimos meses.

Roberto Oesquer, secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica de Rafaela, señaló que actualmente la seccional cuenta con alrededor de 5.000 afiliados, distribuidos en los departamentos Castellanos, San Cristóbal y 9 de Julio. Y sostuvo que la realidad laboral del sector está lejos de ser homogénea.

La industria no está pasando un buen momento y la realidad no escapa a Rafaela”, planteó en una entrevista con LA OPINIÓN. En ese contexto, identificó algunas excepciones vinculadas con actividades como petróleo, gas y minería, que mantienen mejores niveles de funcionamiento y salarios, pero advirtió que el resto de las empresas atraviesa dificultades.

Uno de los principales problemas, según Oesquer, es el impacto de las importaciones sobre el empleo. “Hay gente que ya ha quedado sin trabajo porque la reemplazan por componentes traídos desde el exterior, especialmente de China”, afirmó.

Para graficar el fenómeno, relató que tiempo atrás algunas empresas locales todavía conservaban determinadas tareas de ensamblado o acondicionamiento de productos importados, incluso colocando el packaging de firmas locales. “Ahora viene directamente todo desde China, hasta con la caja de la empresa local”, describió.

El dirigente reconoció que, en algunos casos, las propias empresas se ven obligadas a recurrir a ese mecanismo para sostenerse, pero remarcó que el proceso termina teniendo como contracara la pérdida de fuentes laborales.

 

 

La preocupación por los salarios

En paralelo, Oesquer ubicó a los salarios como otro de los grandes problemas que enfrenta el sector. Según manifestó, las remuneraciones de muchos trabajadores metalúrgicos quedaron “por debajo de la línea de pobreza”.

En ese punto, cuestionó con dureza el acuerdo salarial recientemente alcanzado para la Rama 17 metalmecánica, la principal rama de actividad para los trabajadores de Rafaela y la región.

El entendimiento establece una recomposición total del 23,5% para el período abril de 2026 a abril de 2027, junto con una suma retroactiva de $210.000, correspondiente al período abril-julio, que se abona en tres cuotas de $70.000 durante agosto, septiembre y octubre.

El esquema contempla aumentos del 4% en agosto, octubre y diciembre, un 2% en enero de 2027 y un 3,5% en marzo, además de distintos bonos mensuales. A partir de abril de 2027 se incorpora un 4% como base de cálculo y se estableció una cláusula de revisión para febrero de ese año.

 

El acuerdo fue firmado por los nuevos delegados paritarios designados por la intervención de la UOMRA: Roberto Bonetti, Daniel Martínez, Vicente Adrián Pérez, Enrique Ricardo Salinas y Edgardo Holstein. La negociación había permanecido paralizada debido a la discusión sobre el reconocimiento de esos representantes, hasta que un fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo avaló la facultad del interventor para designarlos.

Para Oesquer, el resultado fue negativo para los trabajadores. Consideró que se trata de una paritaria “a la baja” y sostuvo que el incremento acordado no permitirá recuperar el poder adquisitivo perdido frente a la inflación.

La preocupación no se limita, según explicó, al bolsillo de los trabajadores. Los bajos salarios también repercuten sobre el funcionamiento de la propia organización gremial, cuyos ingresos dependen de los aportes. “Los aportes son mínimos y no cubren para nada solamente las prestaciones médicas, la medicación oncológica, las prótesis y todo lo que respecta a los gastos de salud”, señaló.

 

Endeudamiento y caída del consumo

El impacto de la pérdida de poder adquisitivo, agregó, se observa directamente en las empresas y en el contacto cotidiano con los trabajadores.

La gente te viene a plantear las dificultades que tiene, por ejemplo, para pagar la luz”, relató. A eso se suma el endeudamiento con tarjetas de crédito y otros compromisos que, una vez acumulados, se vuelven cada vez más difíciles de afrontar.

Para Oesquer, el problema excede al sector metalúrgico. Los menores ingresos generan una cadena de retracción que afecta al comercio y a otras actividades económicas. “Cuando no te endeudás, no podés pagar cada vez, consumís lo justo y necesario y hay muchos sectores que se van cayendo uno tras otro”, resumió.

En ese marco, calificó de “letal para el país” la combinación de una política que considera antiindustrial con salarios bajos.

 

Sin torneos ni fiesta

El escenario económico se suma a la situación institucional que atraviesa la UOM a partir de la intervención del gremio. Y eso también tiene consecuencias concretas en la actividad de la Seccional Rafaela.

Cada 7 de septiembre, además de la conmemoración, la fecha suele estar vinculada con las actividades sociales y deportivas que la organización desarrolla durante el año. Torneos de bochas, truco, fútbol y otras propuestas forman parte de una tradición que también incluye la fiesta anual de los metalúrgicos.

Pero este año esas actividades no pudieron desarrollarse con normalidad.

Oesquer explicó que desde el ingreso de la intervención, en mayo, la conducción local quedó limitada para planificar y ejecutar este tipo de iniciativas. “Nos limita y no nos permite desarrollar en lo más mínimo ninguna alternativa”, afirmó.

La situación también genera incertidumbre respecto de la administración de los recursos y del funcionamiento cotidiano de la seccional. “No tenemos previsibilidad hasta cuándo va a seguir esta historia”, sostuvo.

Por esa razón, señaló que la prioridad actual está puesta en sostener la organización y, fundamentalmente, garantizar el funcionamiento del servicio de salud. “Solamente estamos pensando en sostenernos y sostener el servicio de salud mientras podamos”, expresó.

Así, el Día del Metalúrgico encuentra este año a la UOM Rafaela sin la posibilidad de desplegar buena parte de sus actividades tradicionales y con un horizonte marcado por la incertidumbre. Para Oesquer, la combinación de dificultades económicas, laborales e institucionales configura un escenario que podría profundizarse en los próximos meses. “Cuando más difícil se ponga, más unidos hay que estar para afrontar toda esta situación”, concluyó.

En Rafaela, la conmemoración llega, una vez más, con el sector mirando de cerca la evolución de la industria, el empleo y los salarios. Y con una advertencia gremial que atraviesa toda la jornada: la pérdida del poder adquisitivo y el debilitamiento de la actividad industrial no son problemas separados, sino dos caras de una misma crisis.

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