Acostumbrado a vivir grandes competencias desde el tatami, Sebastián Crismanich transita los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 desde otro lugar. Esta vez, la experiencia también tiene un componente familiar y la posibilidad de disfrutar del deporte sin la presión que acompañaba cada una de sus competencias.
“Hoy vengo con mi familia a disfrutar de estos Juegos”, contó.
Con los años y después de haber alcanzado el oro olímpico en Londres 2012, Crismanich encontró en el deporte mucho más que resultados. Por eso, cuando habla de la importancia de acercar a los chicos a la actividad deportiva, pone el acento en todo lo que puede aportar para su formación.
“Todo aquel padre de familia que quiere inspirar a sus hijos para que lleven el deporte en sus vidas, que lleven el deporte de la mano, por todo lo que el deporte puede enseñarnos, por todo lo que el deporte puede hacer para nuestra formación, nuestra crianza”, expresó.
En ese sentido, dejó una frase que resume buena parte de su propia historia: “Uno sabe dónde comienza muchas veces, pero no dónde termina”.
El campeón olímpico recordó que durante su carrera tampoco estuvo siempre en el primer lugar. Hubo momentos en los que no fue el mejor de su categoría ni de su país, pero sostuvo el entrenamiento, la disciplina y el objetivo que se había propuesto. También atravesó momentos de desmotivación, lesiones y distintos obstáculos.
Por eso, al hablar de lo que realmente buscaba como atleta, puso el foco en algo que iba más allá de una medalla.
“Más allá de la medalla y la foto que buscaba tener como en un cuadro, por decirlo de una manera, era sentirme productivo, sentirme que yo daba mucho por lo que estaba haciendo, mucho por lo que estaba amando ese momento y disfrutar del proceso”, explicó.
Volver a emocionarse con los Juegos
La ceremonia inaugural también tuvo un significado especial para Crismanich. Esta vez volvió a vivir un momento que conoció como atleta, pero desde otra perspectiva. Durante el acto, fue uno de los encargados de portar la bandera olímpica y reconoció que la emoción lo llevó hasta las lágrimas.
Después de haber vivido los grandes escenarios como competidor, ahora observa cómo otros atletas atraviesan esas mismas sensaciones. Y en esa mirada aparece también una parte de su propia historia: la del deportista que comenzó con un objetivo, atravesó dificultades y terminó alcanzando uno de los máximos logros posibles.
Ahora, en Santa Fe, disfruta los Juegos de otra manera: acompañado por su familia y cerca del deporte que marcó su vida, pero con una mirada puesta en todo aquello que ocurre alrededor de una competencia y en las historias que recién comienzan.