El presidente Javier Milei cumple este sábado mil días al frente de la gestión entre los que logró impulsar una serie de reformas estructurales, pero debió afrontar traspiés en el plano judicial y en la dinámica interna.
Desde su asunción, el 10 de diciembre de 2023, el mandatario modificó en varias oportunidades su equipo y acumuló cuatro jefes de Gabinete, dos ministros de Salud y de Justicia y varias idas y vueltas en torno al Ministerio del Interior.
Entre los cambios y las transformaciones, se anotó la vigencia del mega DNU 70/2023, que supone una reforma profunda del Estado y la desregulación de la economía, y la sanción de una reducida Ley Bases, que debió ser modificada por no contar con los respaldos necesarios.
Algo similar ocurrió con la reforma laboral, que la bancada libertaria logró pasar en el Congreso, pero que debió ser adaptada para seducir a varios sectores aliados que rechazaban el articulado.
Sin embargo, aún no cuenta con los votos necesarios para motorizar otros proyectos clave como la reforma electoral o la designación de los jueces de la Corte Suprema. En este último punto, la administración libertaria debió sortear el rechazo a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, los sugeridos por el Ejecutivo para completar el Máximo Tribunal.
Otro de los traspiés legislativos estuvo vinculado a la masiva movilización en defensa de la educación pública que tuvo lugar en abril de 2024. Tras aquella expresión popular, ambas cámaras sancionaron las leyes de financiamiento universitario y de emergencia del Garrahan.
Pese a los intentos del mandatario por vetarlas, el Congreso volvió a insistir y fueron ratificadas. No obstante, el Gobierno no realizó la asignación de los fondos ni ejecutó las partidas presupuestarias.
LAS CAUSAS JUDICIALES ABIERTAS
En medio de los intentos de gestión, la imagen del libertario que llegó al poder producto de su perfil anti casta sufrió duros golpes a raíz de episodios vinculados a hechos de corrupción que calaron en lo profundo de la sociedad.
El primero de ellos fue la difusión de la criptomoneda $Libra, que el propio Presidente publicó en su cuenta de X, y que luego se desplomó ocasionando millonarias pérdidas. El episodio está bajo investigación judicial.
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y sus laderos, los primos Menem, también se vieron envueltos en una polémica similar tras ser acusados por el extitular de Andis Diego Spagnuolo de pedir coimas en el área. La Justicia investiga una presunta red de corrupción, sobreprecios y sobornos en licitaciones de medicamentos e insumos médicos.
En un tercer escalón figuran los libertarios José Luis Espert, quien debió declinar su candidatura en la provincia de Buenos Aires debido a la investigación judicial abierta por supuestos vínculos con el narcotráfico y Manuel Adorni, exministro coordinador, que afronta un proceso por presunto enriquecimiento ilícito.
EL DEBATE INTERNO QUE MARCO A FUEGO AL GOBIERNO
Desde el desembarco de Milei en Casa Rosada, las placas tectónicas que componen su círculo de confianza mutaron y dieron lugar a grandes movimientos.
Si bien en sus inicios el Presidente se apoyaba en el asesor presidencial Santiago Caputo y en la menor de los Milei, esta última logró con el tiempo inclinar la balanza a su favor e imponerse en el esquema de toma de decisiones.
Tras el abultado triunfo en las elecciones legislativas de 2025, Karina Milei logró imponer su línea y neutralizar la influencia del consultor, que había ampliado su alcance con la salida de Nicolás Posse de la Jefatura de Gabinete.
Asimismo, la funcionaria también monopoliza el control de la lapicera con la que La Libertad Avanza diseña las listas para enfrentar al peronismo en el plano electoral. Lo hizo en 2025 y lo hará en 2027.
En las legislativas, los caputistas y karinistas tensaron su coexistencia por los lugares en las nóminas. Los primeros fueron relegados de la selección y reducidos en la toma de decisiones.
La buena performance de octubre dista de la de septiembre, en la provincia de Buenos Aires, en la que el peronismo se impuso por amplio margen y generó la primera gran crisis política de la administración.
Tras semanas de tensión y de inestabilidad en los mercados, en septiembre, Washington y Buenos Aires cerraron los términos de un paquete de asistencia financiera, lo que le dio aire a la administración libertaria. Este acuerdo incluía la capacidad de intercambiar pesos por dólares estadounidenses para inyectar liquidez y frenar la tensión sobre el tipo de cambio.
El salvataje desnudó el alineamiento entre Estados Unidos y la Argentina en el que trabajó el Presidente, que por estos días busca transformarse en el interlocutor del continente con el gobierno republicano.
Con la continuidad del proyecto como objetivo, los alfiles violetas intensifican el diálogo con los gobernadores, el PRO y el radicalismo con intención de cerrar alianzas rumbo a 2027.
La estrategia también tuvo sus cambios: en 2025, el objetivo del espacio fue potenciar el sello en el interior del país, mientras que de cara a los próximos comicios el armado trabaja en garantizar otros cuatro años de gestión.